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martes, 15 de enero de 2013

Conceptos de Pericles sobre la Democracia Ateniense

"Ningún régimen de gobierno no pretende imitar al de nuestros vecinos; por el contrario, es un ejemplo para los otros. Nuestro gobierno es una democracia porque la administración no pertenece a unos pocos sino a muchos. Cualquiera de nosotros, sea cual fuere su estado o condición, debe procurar el bien de la ciudad; y el desempeño de los cargos públicos es un honor que corresponde, no por derecho de clase, sino a quien se distinga por sus méritos y virtudes. La pobreza y el humilde origen no son impedimento para que el ciudadano digno y capaz ejerza las funciones públicas. En nuestra vida política y en nuestras relaciones privadas no existen privilegios; no recelamos unos de otros, ni nos ofendemos por lo que haga nuestro vecino, aunque no nos plazca..."

"Tenemos una gran estima y admiración por nuestra ciudad. En ella gozamos de nuestros bienes en la medida de lo necesario, sin ostentación ni vanagloria, cuidando la templanza, y cultivamos nuestro espíritu sin mostrarnos tristes ni abatidos. Nadie se avergüenza de confesar su pobreza, pero sí de caer en la abyección. Todos cuidan de las cosas que tocan al bien común, como si fuera de las suyas propias; y aunque estén ocupados de sus negocios particulares procuran mantenerse al corriente de la cosa pública. Consideramos que el que rehuye ocuparse de política, no sólo es un indolente, sino un hombre inútil y sin provecho. Si se nos ocurre algo que estimamos bueno tenemos por cierto que consultarlo y razonar sobre ello no impide realizarlo bien; creemos que conviene deliberar cómo debe hacerse una cosa antes de ponerla en ejecución. En lo que emprendemos usamos la osadía y la razón; tenemos la facultad de pensar antes de obrar, y la conservamos aún en medio de la acción. Otros pueblos son osados por  ignorantes y vacilan en cuanto empiezan a pensar. Los mejores son quienes comprenden las miserias de la guerra y los beneficios de la paz, pero no se arredran de afrontar ningún peligro".


Fuente: Tucidides - "Historia de la Guerra del Peloponeso"

Tucidides: Historiador griego del siglo V A.C. Fue el más preciso de los historiadores de la antigüedad.

martes, 25 de septiembre de 2012

La Sociedad en la Grecia Clásica

La Grecia clásica fue la cuna de muchas de las ideas en las que se han descansado el arte, la literatura, la filosofía y las ciencias de Occidente.

A la política entregó la noción de democracia, que alcanzó en Grecia la primera concreción como forma de gobierno. 

Atenas y la democracia


Atenas era la mayor de las muchas ciudades-Estado en las que Grecia estaba dividida. La política de cada ciudad-Estado (polis) era una competencia propia, lo cual desarrolló el concepto ateniense de democracia.  Ningún otro Estado griego alcanzó un grado de democracia tan avanzado como Atenas. 

El corazón de la democracia ateniense estuvo en la Pnyx, una colina en donde se reunía regularmente la asamblea de los ciudadanos. Los asuntos públicos y sociales se debatían al aire libre entre todo el pueblo con derecho a ello. 


Como otros estados griegos, Atenas pasó de la oligarquía (poder en un reducido número de personas) a la tiranía (un solo gobernante todopoderoso), y así a la democracia, a través de rivalidades entre ricos y pobres.

La base de esta democracia era el cuerpo de ciudadanos o demos. La ciudadanía era un derecho celosamente guardado, raramente otorgado a los extranjeros y nunca a las mujeres y a los esclavos. 

Todo el poder correspondía al demos, que se reunía en asamblea pública aproximadamente cada diez días. En estas reuniones se votaban las medidas importantes y se elegía a los funcionarios civiles o religiosos. Los cargos públicos eran escogidos entre las diez tribus de ciudadanos para períodos limitados de tiempo: sólo los diez jefes militares o estrategos se elegían por períodos de más de un año.

El control popular sobre los magistrados y la ley podía ser ejercido también a través de los tribunales, donde los grandes jurados de ciudadanos tenían facultad legislativa y judicial, pudiendo declarar una ley anticonstitucional.


Derechos y Obligaciones

Cada ciudadano ateniense tenía el derecho y el deber de servir al Estado, pero, debido a que existían más de 1.000 cargos que cubrir cada año, el sistema sólo podía funcionar si había suficientes hombres con tiempo e inclinación para dedicar sus vidas al servicio público. 

Atenas vivía de la agricultura, de la artesanía y del comercio. A comienzos del siglo V A.C. contaba con una importante exportación de cerámica, aceite y vino, y tenía que importar pescado, madera y trigo. 

En Atenas se desarrollaron dos clases sociales bien definidas: una clase acomodada y un proletariado urbano. La clase acomodada gozaba de una gran disponibilidad pública gracias a que los esclavos desempeñaban los trabajos básicos. 


La democracia ateniense, con su gran número de cargos públicos poco o nada retribuidos, necesitaba de una gran aportación de hombres que tuvieran tiempo libre y la inclinación suficiente para desempeñarlos. La responsabilidad y el orgullo cívicos de los atenienses hizo que nunca faltaran voluntarios, a lo que contribuía la riqueza agrícola y comercial de Atenas. 

El empleo de gran número de esclavos permitía que los ciudadanos pudieran dedicarse por entero a la política. Los pensadores atenienses no vieron ninguna contradicción en que los derechos y las libertades de su democracia dependieran en última instancia de la esclavitud.

Las mujeres fueron la otra gran clase de "esclavos" en la Grecia clásica. Carecían de derechos legales y políticos, y se las excluía de los asuntos de carácter público. Su lugar estaba en casa con los hijos. El estar ausentes de la mayoría de las reuniones sociales favoreció la difusión de las relaciones homosexuales y de las hetairas, que eran prostitutas que gozaron de alto rango social.




Bibliografía:
Enciclopedia Visual Salvat. Tomo 5: Historia y cultura

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