martes, 23 de octubre de 2012

El Oráculo de Delfos

El Oráculo de Delfos fue un gran recinto sagrado que estaba dedicado principalmente al dios Apolo, el cual tenía en el centro su gran templo y al que iban los griegos para preguntar a los dioses sobre cuestiones que les inquietaban. 

El Oraculo de Delfos, situado en Grecia, en el emplazamiento de lo que fue la antigua ciudad de Delfos, al pie del monte Parnaso. En medio de las montañas de la Fócida, a 700 m sobre el nivel del mar y a 9,5 km de distancia del golfo de Corinto.




El Oráculo de Delfos influyó mucho en la colonización de las costas del sur de Italia y de Sicilia. Llegó a ser el centro religioso del mundo helénico.

El oráculo de Delfos influyó en gran manera en la colonización de las costas del sur de Italia y de Sicilia. Llegó a ser el centro religioso del mundo helénico.

En Delfos había caído el "ónfalos", la piedra que señalaba el centro del mundo. Apolo fue quien fundó en Delfos uno de sus principales santuarios, después de vencer a la serpiente Pitó, que allí vivía, para apoderarse de su sabiduría. 

Delfos llegó a ser el centro religioso del mundo helénico.

El Oráculo 

El oráculo se celebraba sólo el día 7 de cada mes, ya que es el día considerado como la fecha del nacimiento de Apolo. Después de realizar como ofrenda un sacrificio en el altar que había delante del templo y pagar las tasas correspondientes, quien consultaba se debía presentar ante la Pitia o Pitonisa y hacía sus preguntas.

La Pitia bebía agua de la fuente Casiótide, masticaba hojas de laurel y aspiraba los vapores que salían de una hendidura abierta en la roca para llenarse del "pneuma" de Apolo, entraba en trance y pronunciaba sus oráculos sibilinos, siempre confusos y ambiguos que los sacerdotes interpretaban y comunicaban a los consultantes.

Los griegos tenían una fe ciega en el oráculo, si se equivocaba decían que no se había interpretado bien lo que había dicho.


Los griegos tenían una fe ciega en el oráculo, si se equivocaba decían que no se había interpretado bien lo que había dicho.

La Fuente Castalia 

De las rocas del monte Parnaso brotaban varios manantiales que formaban distintas fuentes. Una de las fuentes más conocidas desde muy antiguo era la fuente Castalia, rodeada de un bosquecillo de laureles consagrados a Apolo.

En el monte Parnaso y cerca de esta fuente se reunían las musas protectoras del canto y la poesía junto con las náyades o ninfas de las fuentes. En estas reuniones Apolo tocaba la lira y los dioses cantaban.


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