martes, 2 de octubre de 2012

El Altar de Zeus y de Atenea

El Altar de Pérgamo es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo.

El altar de Zeus y de Atenea, se levantaba en la parte más alta de la ciudad de Pérgamo, y se considera la obra más genuina del mundo helenístico. El altar fue mandado construir por Eumenes II en el año 180 A.C. para conmemorar las victorias de su padre, Atalo I.


Sus frisos monumentales, que representan una Gigantomaquia y la historia de Telefo, son una de las obras maestras de la escultura griega antigua y representan la culminación del "barroco helenístico".

El arquitecto que diseñó el edificio innovó además una nueva forma de presentar el friso jónico. En vez de ubicarlo en altura sobre el entablamento jónico lo bajó al zócalo para que fuera más fácil contemplarlo

Altar de Zeus y de Atenea. Escultura griega antigua. Grecia. escultores griegos.
Altar de Zeus y de Atenea - Grecia

La forma del monumento es rectangular, rodeada de pórticos interiores y exteriores, con dos alas laterales que se adelantan para enmarcar la escalinata de acceso.

El gran friso tiene una longitud de más de 120 metros y 2.30 metros de altura. Sus autores fueron varios, y se conocen algunos nombres gracias a las firmas conservadas: Dionisíades, Melanipo, Orestes y Teorreto.

Altar de Zeus y de Atenea. Escultura griega antigua. Grecia. escultores griegos.
Altar de Zeus y de Atenea - Friso
Uno de los aspectos más relevantes de este edificio lo constituye la decoración escultórica de los frisos del podium.

Los relieves están dedicados al tema de la Gigantomaquía y representan los triunfos de Zeus y Atenea sobre sus enemigos los gigantes, aunque en realidad es un símbolo de los enfrentamientos entre los griegos y los bárbaros, asignando al propio rey de Pérgamo el papel del dios vencedor y Atenea la diosa protectora.

Los dioses derrotan de forma contundente a los gigantes en diferentes combates singulares. Los personajes desnudos ostentan una anatomía musculosa y voluminosa. Los vestidos parece que se muevan por un fuerte viento.

La utilización del trépano y la manera de tratar los pliegues de los ropajes producen efectos de claroscuro. El friso interno tiene una longitud de 79 metros y una altura de 1.57 metros; típicamente mitológico, consagrado al héroe Télefo.

Hay un segundo friso más pequeño insertado en el muro que hay detrás de la columnata que narra la historia de Telefo, hijo de Hércules.

Bibliografía:
Historia del Arte – volumen 2: La Antigüedad Clásica



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